Hace un par de años me gradué de la Licenciatura en Matemáticas, y en el último semetre realice mi practica intensiva, es decir, fui el profesor titular de un curso, lo que me llevó a experimentar la sensación de ser profesor por primera vez. A continuación publicaré una pequeña reflexión que hice finalizano este proceso. De alguna manera extraña es como un viaje en el tiempo.
Quiero comenzar esta
reflexión final con la siguiente frase de Lao Tse: “un camino de mil millas comienza con el primer paso” así ha sido esta fascinante aventura de ser
docente, y lo llamo aventura, porque de eso se trata un suceso donde pueden
surgir muchos contratiempos pero que dejan lecciones para la vida. Creo que
siempre hay nervios antes de entrar a un salón de clases por más experimentado
que se sea, pues en el mundo de la docencia se aplica esa frase de que lo único
predecible de la vida es que es impredecible, por eso cuando entro a un salón
siento ese cosquilleo en el estómago que debe sentir un torero antes de salir
al ruedo (por cierto no me gusta la tauromaquia) pero me agrada sentirme así,
pues de eso se trata sentirme vivo siendo docente y sentir que vivo para ser
docente.
Ser docente no es una
tarea sencilla, para ser docente se requiere de un conjunto de saberes no
netamente cognitivos, pues se necesita esa combinación entre dureza y firmeza,
exigencia y flexibilidad, confianza y distancia, entre otros aspectos que permitan
conformar a un maestro-docente (o simplemente docente), que no solamente
enseñe, si no que promueva que sus estudiantes aprendan. Ser docente es ser
consciente de que todos los días se puede aprender algo nuevo, no solo en el
campo disciplinar, sino en el campo personal y profesional. Saber que los
estudiantes también nos enseñan cosas, y que constantemente estamos aprendiendo
de ellos y no abusar de la autoridad y poder que brindan los conocimientos para
humillar y degradar a los demás.
He querido comenzar
esta reflexión de una manera poco común, describiendo lo que para mí es ser
docente, hablando sobre la manera en la cual quiero ser cuando ejerza,
resaltando los aspectos más importantes que he visto en mis propios maestros.
Los docentes son seres hambrientos de conocimiento disciplinar, didáctico,
pedagógico y emocional, siempre están dispuestos enseñar y sobre todo están
llenos de experiencias que lo hacen un ser sobrenatural y fantástico para sus
alumnos.
Si algo aprendí este
semestre fue a respetar y amar esta valiosa vocación, porque ser docente va más
allá de aplicar una metodología, una secuencia didáctica o explicar un tema,
ser docente es apasionarse por su trabajo y entender que una nueva generación
espera por ser educada. A pesar de las dificultades que se presentan a diario
la educación es una puerta que permite a
las personas alcanzar sus sueños, liberarse de cualquier atadura que no permite
que los ideales crezcan y que los sueños vuelven, por eso creo que los docentes
son mensajeros de libertad.
Pero debo hablar de lo
que aprendí este semestre, en esta práctica, y aunque en mi mente solo queden
los buenos momentos, no dejo de lado la experiencia ganada a través de esas
difíciles situaciones que se vivieron pero que con orgullo puedo decir que he
superado.
Para llegar a la
práctica intensiva, tuve que afrontar cinco espacios de formación que me
dotaron de herramientas y conocimientos para llegar de la mejor manera a
afrontar este desafío. Planeación, recursos, gestión, evaluación y currículo
son los énfasis de esos espacios de formación y a continuación reflexionaré
sobre la influencia de cada uno de ellos en mi practica intensiva.
La primera es la
planeación indispensable en el quehacer docente, fue, es y será la base de la
vida del maestro, no se puede llegar a improvisar a un salón de clases pues lo
estudiantes son muy hábiles en detectar cuando un profesor a planificado su
acciones en el aula. Es mejor dejar la improvisación para el futuro cuando la
experiencia esté del lado del profesor, por ahora considero fundamental
plantear las clases, ya que no solo basta con saberse las definiciones, aplicar
los algoritmos y solucionar problemas para dictar una clase de matemáticas, es
necesario identificar cual es el camino más pertinente para la construcción de
un saber matemático y eso solamente lo da la experiencia o una planeación bien
estructurada.
Segundo énfasis, los
recursos didácticos, esenciales para facilitar cualquier tipo de conocimiento,
y en ese sentido cualquier objeto o herramienta bien elaborada cuenta como
recurso. Dentro de este repertorio de recursos para las matemáticas pueden ir
desde hojas en blanco o cuadriculas hasta juegos electrónicos, en la variedad
de los recursos está el placer en aprender. Aprendí en esta práctica que el
tablero es el recurso más usado por los profesores, y por ende el más odiado
por los estudiantes, pues en algunos casos lo que los profesores escriben en el
tablero no es comprendido por los estudiantes, tal es el uso desmedido del
tablero por parte de los profesores que los alumnos le llegan a tener miedo.
Por esto y otras razones soy consciente de la necesidad de dinamizar la clase
de matemáticas, y la mejor manera es implementando recursos que permitan
relacionar los objetos matemáticos con actividades realizables en el salón de
clase.
La gestión en el aula,
tercer énfasis de la práctica intermedia y fundamental en la vida del docente,
puesto que en sí son las actitudes, posturas, decisiones, acciones y demás que
permiten al docente conformar un ambiente adecuado para el desarrollo de la
clase. Pero esta expresión (“ambiente
adecuado para el desarrollo de la clase”) es muy amplia y tiene diferentes
interpretaciones, que depende en mayor
medida de la metodología a implementar y lo que el docente entienda por
ambiente adecuado. Es claro, que todo profesor debe buscar una relación
armoniosa con los estudiantes, es decir, establecerse como autoridad en el
aula, lograr el respeto de los estudiantes y promover en si buenas relaciones
entre ellos.
Pero considero desde mi
punto de vista que esa armonía no debe ser impuesta, en otras palabras, el
profesor de matemáticas no debe ser un dictador que imponga a la fuerza el
cumplimiento de las normas, pues lamentablemente esto ha provocado que en la
mayoría de los casos los colombianos necesiten tener un policía en cada esquina
para respetar la ley. Yo voto por una clase donde el profesor de matemáticas
genere en los estudiantes la autonomía necesaria para entender que la libertad
de cada persona termina donde comienza la de los demás, tal vez de esa forma se
genere una mayor consciencia ciudadana.
Cuarto énfasis, la
evaluación indispensable en el actual sistema de educación, es imposible dejar
a un lado la nota y enfocarse en lo realmente importante de la educación…el
aprendizaje. En esta práctica pude ver como desde pequeños se nos enseña a
competir con los demás, entonces mi compañero del lado no es mi amigo es un
enemigo al que debo vencer para ser el mejor, y en ¿dónde queda el
compañerismo, el trabajo en equipo, las tan famosas competencias ciudadanas que
tanto falta le hacen a nuestro país? Parece que desde pequeños se nos enseñara
a ser individualista y a no pensar en los demás. Quiero pensar que si se
empieza a quitar gradualmente el sistema evaluativo que promueve las
competencias los niños se sentirán más libres de aprender, de esa forma estudiarán
por convicción y no por imposición.
Sobre este aspecto
tengo que decir, que durante este semestre asigne caritas felices a los
estudiantes que realizaban los talleres con un 75% de efectividad, les aclaraba
donde fallaban y sin necesidad de pedírselo corregían sus equivocaciones, fue
algo gratificante para mí saber que no lo hacían por una simple nota.
El último énfasis es
currículo, creo que es imprescindible conocer las normas que rigen el lugar
donde uno va a laborar. No se puede llegar a imponer reglas propias cuando en
un lugar ya se han establecido previamente, y éstas buscan un fin particular,
que por lo general es formar a un ciudadano integro para la sociedad. Lo que si
considero pertinente es saber que el currículo de matemáticas se puede
organizar teniendo en cuenta otros aspectos, como por ejemplo la fenomenología,
los errores, dificultades y obstáculos cognitivos, los recursos didácticos
entre otros. Y que organizarlos desde otro punto de vista puede permitir al
estudiante acercarse más al conocimiento a enseñar.
Todos estos aspectos
engloban otros más que salieron a luz en el desarrollo de esta práctica, tuve
un excelente curso pero no le puedo dar todo el crédito del éxito de esta
práctica al curso, debo reconocer que crecí de una manera impresionante este
semestre y esto me ayudó a manejar los “problemas” de una mejor manera. Que
aprendí de mis estudiantes a ser un mejor profesor no todos ellos eran buenos
para las matemáticas, ni se portaban bien en clase, fue con el esfuerzo y la
dedicación que logré que los estudiantes trabajaran en mi clase. No fue el
miedo el que me dio la posibilidad de lograr un ambiente de trabajo y de eso me
siento orgulloso.
En este semestre
experimente el mundo de sensaciones que siente un docente al confirmar que
intentaron hacer copia, o al saber que al transcurrir dos semanas a un parte de
los estudiantes se les olvido todo lo que habían “aprendido”, pero por último quiero hablar sobre el aspecto del
manejo de grupo, siento que en este curso hubo mucha empatía (como ya lo he
repetido incontables veces), pues fue un grupo al que le di mucha confianza y
ellos respondieron de la mejor manera.
Es verdad que tal vez
cruce un poco esa línea entre estudiante y profesor, ya que alcance en un par
de ocasiones a jugar con ellos, y a platicar sobre sus miedos más recurrentes
en el colegio. Pero quiero dejar claro, que eso nunca fue un impedimento para
que la clase se llevara a cabo, siempre existió el respeto que debe haber entre
un profesor y un estudiante, no hubo irrespeto, ellos entendieron que al
profesor por más practicante que fuera se le debía respetar. Está claro, no a
todos los grupos e incluso estudiantes se le puede dar la misma confianza pero
tampoco considero que ser un profesor netamente autoritario sea la solución,
debe existir un punto medio o algo que permita una adecuada interacción con los
estudiantes en el desarrollo de la clase.
Espero que este sea el
primer paso que dé en ese camino de mil millas que pretendo recorrer como
docente.



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